Importancia del control de la Émesis

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Published: 20 Feb 2014
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Dra Beatriz García Pareces – Hospital Clínico San Carlos de Madrid, España

La Dra. García Paredes habla con ecancer en el XVI Simposio de revisiones en Cáncer celebrado en la ciudad de Madrid el pasado 13 de Febrero, sobre la Emesis como consecuencia de tratamientos Oncológicos y la importancia del control de los efectos secundarios.

La émesis es un efecto secundario de los que más preocupan a los pacientes oncológicos, asociado directamente con la quimioterapia. La quimioterapia a día de hoy sigue siendo el pilar fundamental del tratamiento de la mayor parte de los tumores más prevalentes, con lo cual es importante controlar los efectos secundarios asociados con ella.

La ponencia ha versado fundamentalmente sobre aquellos aspectos que los oncólogos a día de hoy no hacemos bien. Creemos que cuando hablamos de la émesis de los efectos secundarios de los tratamientos, pero no es así, porque nos centramos fundamentalmente en los tratamientos, en ofrecerle el mejor tratamiento al paciente para que viva más, pero nos olvidamos un poco de ofrecerle al paciente un buen tratamiento de soporte para que vivan mejor.

Entonces he hablado de los problemas asociados con la émesis, que son fundamentalmente deterioros en la calidad de vida de los pacientes, deterioros psíquicos, deterioros sociales, implica en muchas ocasiones que los pacientes quieran suspender el tratamiento de quimioterapia, en algunos casos las quimioterapias son con intención curativa, con lo cual eso disminuye la eficacia de los tratamientos, y todo ello repercute en los resultados que podamos obtener con ese tratamiento.

Además hay dos problemas fundamentales, que los oncólogos no hemos resuelto, uno es que hay una discrepancia entre la percepción que nosotros tenemos sobre la incidencia real que los pacientes tienen de náuseas y de vómitos, y lo que nos cuentan los pacientes que tienen, hay varios estudios que han demostrado que los pacientes cuando recogen sus náuseas y sus vómitos en unos diarios, esa incidencia es muy superior a la que nosotros pensamos que están teniendo. Con lo cual eso conlleva a que les tratemos de una manera insuficiente y sigan persistiendo esos efectos secundarios.

Es verdad, que a veces los pacientes no nos comentan los efectos secundarios, porque tienen miedo a que no les vayamos a poner el tratamiento, tienen miedo a que le vayamos a reducir las dosis y con lo cual perdemos eficacia con el tratamiento, tienen miedo de agobiar a sus familias por estar sufriendo con los efectos secundarios, y eso hace que muchas veces no nos cuenten lo que les está pasando.

He insistido mucho en que un factor fundamental es la comunicación con el paciente, hay que preguntarle al paciente, porque muchas veces damos por hecho que si el paciente no nos lo cuenta es porque no le pasa, y no siempre es así. Muchos pacientes las náuseas y los vómitos suelen ser los primeros días del ciclo, si tus ves al paciente a los 21 días, muchas veces ya se les ha olvidado, o te lo cuentan de una manera en que lo minimizan. Minimizan lo mal que lo han pasado. Con lo cual he insistido bastante en eso.

Y el otro problema que tenemos los oncólogos es que no tenemos una adherencia a las guías, hay establecidas guías por sociedades, muy importantes como las guías de la NCCN, las guías europeas de las MASC y la ESMO, las guías de ASCO, las americanas, incluso la sociedad española de oncología médica, la SEOM, y unas guías que se han publicado a finales de 2013, que no seguimos.

Y hay un estudio que se ha realizado en ocho países europeos, ente los cuales ha participado España, que es el estudio PIR, que es un registro de émesis a nivel de Europa, que ha demostrado que el no seguir las guías tiene implicaciones en los resultados que puedan obtener los pacientes.

De tal modo que en aquellos centros en los que los oncólogos pautaban medicación antiemética de acuerdo con las recomendaciones de las guías, los pacientes obtenían una respuesta completa en cuanto a las náuseas y en cuanto a los vómitos, muy superior a la de los centros en que los oncólogos no seguían esas recomendaciones, y eso impacta en como los pacientes pueden seguir su tratamiento oncológico.

He insistido al final en reforzar conceptos de comunicación con el paciente, de estar informados de las guías, parece que se ha demostrado que el mejor feedback para nosotros es que un paciente concreto nos diga que no está bien. Las charlas que nos puedan dar de fuera, los folletines informativos, parece que no nos acaban de llegar según los estudios que se han hecho, sino que lo que más nos impacta, es que un paciente nos diga que no lo estamos haciendo bien.

Y he insistido también, en temas que aún no están resueltos como es el control de las náuseas. Hay muchísimos pacientes que no vomitan pero que tienen nauseas que son muy molestas, el control de la émesis tardía o diferida, que tampoco está bien controlado.

Y he insistido en que tenemos que seguir investigando y buscando nuevos factores de riesgo, porque hay un porcentaje de pacientes que si están bien tratados, pero que siguen teniendo náuseas y vómitos, con lo cual ahí tenemos que seguir investigando porqué en esos pacientes no funciona esa medicación y con respecto a eso hay muchos estudios de farmacogenética, de alteraciones genéticas que pueden condicionar alteraciones en las respuestas que tengamos a los fármacos.