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Las mamografías regulares podrían llevar a un 'exceso de diagnósticos' de cáncer de mama

9 Jul 2015
Las mamografías regulares podrían llevar a un 'exceso de diagnósticos' de cáncer de mama

Las mamografías regulares para el cáncer de mama podrían provocar un "exceso generalizado de diagnósticos", de tal modo que algunas mujeres son tratadas por tumores que no habrían provocado ninguna enfermedad ni la muerte, según un estudio reciente.

Los médicos tienden a encontrar más tumores pequeños y lesiones precancerosas en las zonas donde se realizan más mamografías, hallaron los investigadores tras analizar los datos de los condados recogidos por las autoridades sanitarias de EE. UU.

Pero la tasa de mortalidad por cáncer de mama no pareció reducirse al aumentar las tasas de mamografías en esas áreas, escribieron los investigadores de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Dartmouth.

"La explicación más simple es un exceso generalizado de diagnósticos, lo que aumenta la incidencia de pequeños cánceres sin que cambie la mortalidad", argumentan los autores en la edición del 6 de julio de la revista JAMA Internal Medicine.

Pero los expertos en cánceres dijeron que los hallazgos no deberían llevar a pensar que las mamografías son innecesarias o potencialmente perjudiciales.

"Mi mayor preocupación con respecto a este artículo es la insinuación o la sugerencia de que las mamografías no reducen la mortalidad", dijo el Dr. Richard Wender, jefe de control del cáncer de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society). "Esa cuestión se ha aclarado. Ya no hay ningún debate sobre si las mamografías salvan vidas".

Los estudios anteriores han mostrado que las mamografías resultan en al menos una reducción del 20 por ciento en las tasas de mortalidad por cáncer de mama para las mujeres mayores de 39 años, dijo Wender, que no participó en el estudio.

Pero los nuevos hallazgos muestran que algunas mujeres podrían someterse a las mamografías con una menor frecuencia, dijo el Dr. Harold Burstein, médico principal del programa de oncología del seno del Instituto Oncológico Dana-Farber, en Boston.

"Las mamografías siguen siendo importantes, pero seguimos necesitando averiguar qué mujeres realmente necesitan las mamografías y con qué frecuencia", dijo Burstein, que también trabaja como experto para la Sociedad Americana de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology).

"Este estudio recuerda a los médicos y a las mujeres que probablemente valga la pena tener una conversación más larga sobre lo que las mamografías pueden y no pueden hacer, antes de decidir de forma reflexiva que cada mujer necesita una mamografía al año", añadió Burstein, que no fue parte del equipo de estudio.

También enfatiza la necesidad de investigar qué ayudará a los médicos a distinguir mejor los cánceres de mama peligrosos de otros tumores del seno que quizá no requieran un tratamiento inmediato, dijo la Dra. Joann Elmore, profesora de medicina y profesora adjunta de epidemiología en la Universidad de Washington, en Seattle.

"Quiero poder decirle a mis pacientes que no tienen el tipo de cáncer de mama que les vaya a hacer daño en algún momento. Que no hace falta una mastectomía", dijo Elmore, que escribió un comentario sobre el nuevo estudio.

Los investigadores examinaron los datos médicos de más de 16 millones de mujeres mayores de 39 años que vivían en 547 condados que reportaron a los registros oncológicos de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER, por su sigla en inglés) en 2000. El Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. es el encargado de mantener los registros SEER.

De esas mujeres, a 53,207 les diagnosticaron un cáncer de mama ese año y les realizaron un seguimiento durante los próximos 10 años.

Las autores del estudio entonces realizaron una comparación condado a condado de las tasas de mamografías con respecto a la incidencia del cáncer de mama en 2000 y con respecto a las muertes por cáncer de mama durante el periodo de seguimiento. Observaron especialmente el porcentaje de mujeres mayores de 39 años que se habían sometido a una mamografía en los últimos dos años.

Hallaron que cuando las evaluaciones de cáncer de mama aumentaron un 10 por ciento, los médicos diagnosticaron un cáncer de mama un 16 por ciento más frecuentemente en general. También hubo un aumento del 25 por ciento de los diagnósticos de los tumores pequeños, que medían 2 centímetros o menos.

Pero el aumento de las pruebas no llevó a una diferencia significativa en la cantidad de mujeres que fallecieron de cáncer de mama.

Burstein indicó que los resultados podrían haber sido afectados por centrarse solamente en las mujeres que se sometieron a una mamografía en los últimos dos años.

"Eso no incluye la realización de una mamografía cada 3 o 4 años, o no hacer ninguna mamografía en absoluto", dijo Burstein. "Este no es un estudio de no hacer mamografías frente sí hacer mamografías. Se trata de comparar a las mujeres que se someten a mamografías frecuentemente con las demás".

Además, el seguimiento quizá no haya sido lo suficientemente largo como para mostrar los beneficios a largo plazo de las mamografías, dijo Wender.

"Para los pequeños tumores, los beneficios de la mortalidad a menudo no emergen hasta los 15 o 20 años", explicó. "Estos pequeños tumores no estaban destinados a provocar la muerte hasta después de 15 o 20 años".

Finalmente, Burstein dijo que el estudio utilizó grandes aglomeraciones de datos que no aportan mucha información sobre las pacientes individuales.

"El estudio no tiene el suficiente nivel de detalle como para afirmar que si esta mujer en particular no hubiera realizado una mamografía también le hubiera ido bien", dijo.

Fuente: Medline Plus