Un equipo de investigación ha propuesto un cambio radical en la forma de entender y tratar algunos de los cánceres más difíciles de tratar.
El estudio sostiene que los tumores con un pronóstico sistemáticamente desfavorable podrían compartir una característica que se ha pasado por alto: la presencia de una infección bacteriana en el microambiente tumoral.
Estas bacterias podrían debilitar el tratamiento al alterar la inmunidad local, dañar la estructura tisular e incluso inactivar los fármacos quimioterapéuticos.
En lugar de esperar décadas a que los nanomedicamentos más avanzados alcancen un uso clínico generalizado, los autores sugieren que determinados tumores con mal pronóstico (PPO) podrían necesitar ser tratados desde el principio como si estuvieran potencialmente infectados por bacterias, utilizando combinaciones conocidas de antibióticos y fármacos quimioterapéuticos sin portadores para restablecer la sensibilidad al tratamiento.
El tratamiento del cáncer ha logrado avances importantes gracias a las terapias dirigidas, las inmunoterapias, la mejora de los diagnósticos y los cuidados de apoyo, lo que ha convertido varios tipos de cáncer en enfermedades crónicas.
Sin embargo, este progreso no ha llegado a todos los pacientes por igual.
El adenocarcinoma ductal de páncreas, el carcinoma colorrectal y algunos cánceres biliares suelen seguir siendo difíciles de controlar debido a la rápida evolución genética, la supresión inmunitaria, la escasa penetración de los fármacos, la hipoxia, la fibrosis y la resistencia a la quimioterapia.
Al mismo tiempo, se han detectado cada vez más bacterias intratumorales en múltiples tipos de cáncer humano, pero aún no se dispone de herramientas clínicas fiables para diagnosticar la infección tumoral en pacientes vivos.
A la luz de estos retos, es necesario llevar a cabo una investigación en profundidad sobre la infección bacteriana como característica clínicamente relevante de los tumores de mal pronóstico.
Investigadores de la Universidad de Nankai, la Universidad de Utah y el Instituto y Hospital Oncológico de la Universidad Médica de Tianjin publicaron esta revisión en abril de 2026 en Cancer Biology & Medicine.
El artículo examina si las bacterias presentes en los tumores de mal pronóstico pueden ayudar a explicar la resistencia persistente al tratamiento, por qué la administración de nanomedicamentos ha mostrado un beneficio clínico limitado a pesar de su gran promesa preclínica, y si las combinaciones tempranas de antibióticos y quimioterapia sin portadores podrían ofrecer una vía más rápida y clínicamente práctica para resensibilizar los tumores difíciles de tratar.
La revisión fundamenta su argumento en la oncología, la microbiología y la nanomedicina.
En primer lugar, los autores resumen las pruebas de que se encuentran bacterias en varios tumores de mal pronóstico (PPO), entre ellos el adenocarcinoma ductal de páncreas, el carcinoma colorrectal y los cánceres de las vías biliares.
Algunas especies, como Fusobacterium nucleatum, Escherichia coli, Enterococcus faecalis y especies de Pseudomonas, se han relacionado con la evasión inmunitaria, la inflamación, la quimiorresistencia o el metabolismo de los fármacos.
En segundo lugar, los autores examinan por qué los fármacos quimioterapéuticos en forma de nanopartículas aún no han supuesto el avance clínico esperado.
Aunque la administración mediante nanopartículas suele parecer más eficaz en modelos con roedores, los tumores humanos son más heterogéneos, fibróticos y estructuralmente complejos.
El efecto de permeabilidad y retención mejoradas (EPR), que se utiliza a menudo para explicar la acumulación de nanofármacos en los tumores, puede ser, por lo tanto, menos fiable en pacientes que en modelos animales.
En tercer lugar, la revisión evalúa tres hipótesis: todos los tumores PPO diagnosticados deben considerarse infectados por bacterias; estos tumores pueden mostrar una permeabilidad mejorada a los fármacos quimioterapéuticos relacionada con la infección; y el tratamiento inicial debe incluir combinaciones de antibióticos y fármacos quimioterapéuticos sin portadores.
Las pruebas de los modelos animales sugieren que añadir antibióticos como la ciprofloxacina puede ayudar a resensibilizar los tumores infectados a fármacos quimioterapéuticos como la gemcitabina.
Los autores afirmaron que el mensaje central no es que la nanomedicina carezca de potencial, sino que el tiempo tiene una importancia diferente para los pacientes con tumores PPO.
Señalaron que los nanotransportadores avanzados podrían, en última instancia, mejorar la focalización en el tumor, aunque su optimización clínica podría llevar décadas.
Para los pacientes que se enfrentan a cánceres con ventanas de tratamiento breves, podría ser necesaria una estrategia más inmediata.
Sostienen que las combinaciones de antibióticos y fármacos quimioterapéuticos clínicamente conocidas merecen una evaluación retrospectiva seria, especialmente cuando la infección bacteriana es plausible pero difícil de diagnosticar.
Este enfoque, según ellos, plantea si los fármacos existentes pueden utilizarse de forma más inteligente antes de que las nuevas plataformas estén listas.
El paradigma propuesto tiene importantes implicaciones clínicas y traslacionales.
Tratar los tumores PPO como si estuvieran presuntamente infectados por bacterias requeriría una gestión cuidadosa de los antibióticos, ya que el uso innecesario de estos puede alterar los microbiomas protectores y contribuir a la resistencia.
Sin embargo, muchos pacientes que reciben quimioterapia ya necesitan antibióticos debido a los riesgos de infección relacionados con la inmunosupresión, los catéteres o los stents biliares.
Por lo tanto, los autores sugieren que combinaciones de antibióticos y quimioterapéuticos sin portadores, cuidadosamente seleccionadas, podrían ofrecer una vía práctica a corto plazo para comprobar si la implicación bacteriana contribuye al fracaso del tratamiento.
Si se ve respaldada por datos clínicos retrospectivos y estudios futuros, esta estrategia podría ayudar a redefinir la planificación del tratamiento para los cánceres que siguen siendo resistentes a los enfoques estándar actuales.
Fuente: Asociación Anticáncer de China
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